jueves, 4 de agosto de 2011

VEREDA DE LA ESTRELLA ENTRE JUANES.


Nunca había hecho este camino corriendo, aunque en otras ocasiones recuerdo alguna carrerita que otra, quizá anunciaban algo. La primera vez que vine, hace ya más de 20 años, con mi amigo Javi recuerdo que nos quedamos con la tienda  y volviendo, nos picamos con una parejita de ingleses.
Primero nos sorprendió que estuvieran más documentados que nosotros, y llevaban dos días en España. El mapa que llevaban era cojonudo.  En los recodos del camino corríamos ( donde no nos podían ver) con los enormes mochilones y la tienda de campaña que pesaba  como un chalet. Al final terminamos llevándolos en nuestro coche hasta su hotel, en Granada.


El camino debe ser  igual, pero yo  soy otro. Cada recorrido es diferente. He venido aquí con mucha gente, algunos de ellos ya no están, esta es la primera vez que la hago solo. Tenía ganas desde hace mucho tiempo de venir corriendo. Ahora recuerdo en mis tiempos mozos entrenando en el estadio de la Juventud y me proponía Juan Leyva  venir a correrla, pero no lo hicimos. Después de tantos años, hoy ha llegado el momento.
¿Cuánto se tardará?.
¿Será corrible toda?.

Hace calor, el sol lo tengo a la espalda, llevo gorra y pañuelo a modo de siroquera. El pañuelo lo mojo de vez en cuando en los innumerables arroyuelos que cruzan la vereda.
Es maravillosa, sigue siendo maravillosa. Va desbordando agua por todos los barrancos, todas las fuentes, chorreras,,...

Ayer despedía a mi amigo  Juán Reyes, se jubila. Una cena muy emotiva carga de recuerdos, amigos, antiguos alumnos, arropado por todos y en especial por su familia. Después nos dimos un paseito por Córdoba tropezando con  algún garito.

El primer repecho lo he subido corriendo, era el tramo que más me intrigaba porque lo recordaba empinado. He comenzado a  las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde, vaya horas.  Me he parado,  a medio camino hacia Granada,  a comer  y la modorra me ha aflojado las piernas.



Al cruzar el río y ver de frente la desembocadura del barranco de San Juan, los recuerdos me atropellan. El grupo de montañeros de Zafarraya  hemos rebautizado el barranco con el nombre de San John. En recuerdo de nuestro amigo que perdió la vida en  enero en una avalancha, en este maldito valle.
 Puente frente al Barranco de San John.
Puesto sobre el papel, la vereda  es una auténtica culebra, una zeta interminable que se esconde y se asoma al río una y otra vez.  Hay muchos tramos de sombra.  Ya  he pasado el ABUELO (castaño emblemático  en medio del camino), creo que ha engordado. Serán las caricias, las fotos y los flases que le sientan bien.
 Con el abuelo.
Minas abandonadas de serpentina ( mineral que se extraía y que mantenía el camino activo, ahora para otros fines). Veo la Alcazaba y el Mulhacén, majestuosos, aún quedan restos de nieve. Este año ha nevado mucho, demasiado. Maldita nieve.
 Al fondo La Alcazaba y el Mulhacén.
Me siento a comer un bocata y me tengo que poner al sol porque me quedo helado. Estoy sentado frente a Cueva Secreta.  La luz juega con los barrancos, lomas y árboles brindándome un impresionante espectáculo.


 En Cueva Secreta.


Mañana acompañaré a mi amigo John, sus cenizas, por última vez a donde más le gustaba estar.
 Barranco del Guarnón, al fondo el Veleta. Se puede apreciar el Canuto con nieve.
Esta noche, me gustaría dormir en la montaña y disfrutar del cielo estrellado y la soledad.  Pero lo he pensado tarde, ya he quedado para dormir en casa de mi primo, bueno de mi hermano. La velada seguro que es muy agradable.

Ayer fue San Juan y su noche que tanto se presta a rituales, fuegos, magia, hadas, duendes...

Saludos traileros. Jes.
Queda pendiente un vídeo, en cuanto esté editado os lo enseño.

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